“Imaginen ser un niño obligado a huir de la violencia una y otra vez, pasando días, no horas, con hambre y despertando cada mañana sin saber dónde encontrará seguridad. En este informe, los niños y niñas hablan con una claridad desgarradora sobre las realidades que enfrentan para sobrevivir y los futuros que aún se atreven a imaginar. La pregunta no es si estos sueños son alcanzables, sino si existe la voluntad política y el coraje para hacerlos realidad.” Amanda Rives, Directora Senior de Políticas, Incidencia y Alianzas Humanitarias de World Vision International.
Junio, 2026. Mientras disminuye el financiamiento humanitario y aumenta el hambre, en el contexto del Día Mundial de las personas refugiadas, una nueva investigación de World Vision, en alianza con el Programa Mundial de Alimentos (PMA), demuestra que la autosuficiencia de los hogares, es decir, la capacidad de cubrir las necesidades básicas sin asistencia externa protege a la niñez frente al hambre, el trabajo infantil, el matrimonio infantil, la deserción escolar y la separación familiar.
Los recortes en la ayuda humanitaria desde 2025 han dejado sin atender la mayoría de las necesidades humanitarias, afectando especialmente a las familias desplazadas. Más del 64 % de los hogares encuestados dependen de la asistencia para cubrir sus necesidades básicas. Según el PMA, 318 millones de personas en 68 países enfrentan inseguridad alimentaria aguda, de las cuales 41.1 millones se encuentran en situación de emergencia o peor (IPC/CH Fase 4 o superior).
“A veces solo comemos una vez al día… cuando nuestros padres no encuentran trabajo, se desesperan aún más.” Niño, Colombia.
El estudio se basa en cerca de 3,500 encuestas a hogares realizadas en ocho países de África, Asia y América Latina, y demuestra que cuando la asistencia disminuye, las familias se ven obligadas a recurrir a estrategias de supervivencia perjudiciales.
Tras los recortes en la ayuda, los niños y niñas enfrentan mayores niveles de hambre, riesgos de protección y dificultades para continuar su educación. El informe encontró que, entre los hogares encuestados:
El 57 % reportó que al menos un miembro del hogar se fue a dormir con hambre durante el último mes.
El 21 % informó asistencia escolar irregular entre sus hijos e hijas.
El 11 % reportó separación entre niños y sus padres.
Reducir en un 56 % la probabilidad de que los niños mendiguen comida o dinero.
Reducir en un 38 % la probabilidad de que abandonen la escuela para trabajar.
Reducir en un 33 % la probabilidad de matrimonio infantil.
Reducir en un 31 % la probabilidad de separación familiar.
Proteger los derechos de las personas refugiadas y ampliar el acceso al trabajo, la educación, la libre movilidad, la protección social y la documentación.
Proporcionar financiamiento suficiente y de calidad para programas humanitarios integrados.
Fortalecer la colaboración entre los sectores humanitario, de desarrollo y de construcción de paz para impulsar la autosuficiencia y el bienestar infantil.
Además, los niños y niñas que viven en hogares con mayores niveles de inseguridad alimentaria tienen siete veces más probabilidades de ser forzados a contraer matrimonio infantil.
Sin embargo, cuando los hogares fortalecen su autosuficiencia, el bienestar infantil mejora significativamente.
Los principales hallazgos muestran que la autosuficiencia contribuye a:
“Cuando una persona adulta está desempleada, hay demasiado sufrimiento en la familia. Cuando puede trabajar, la situación de los niños mejora.” Niño, Burundi.
El informe hace un llamado urgente a gobiernos, donantes, agencias de Naciones Unidas, organizaciones de la sociedad civil, ONG y al sector privado para:
Los hallazgos del informe serán presentados durante un seminario virtual privado organizado por World Vision, en alianza con el Programa Mundial de Alimentos (PMA), el 11 de junio de 2026, previo a la Sesión Anual de la Junta Ejecutiva del PMA.
Los resultados también refuerzan la campaña global Suficiente de World Vision, que busca poner fin al hambre infantil mediante inversiones en sistemas alimentarios resilientes al clima y centrados en la niñez, conectando la respuesta humanitaria con soluciones de largo plazo para que las familias desarrollen autosuficiencia y los niños tengan suficiente alimento para aprender, crecer y prosperar.
“La magnitud de esta crisis requiere acciones decisivas y adecuadamente financiadas. Los gobiernos y donantes deben actuar con urgencia y brindar apoyo flexible para que los niños, niñas y sus familias puedan pasar de la supervivencia a la estabilidad y la esperanza”, afirmó Amanda Rives.
Sobre el informe
Este informe se basa en 3,494 encuestas a hogares, 32 grupos focales con hombres, mujeres, niños y niñas, y 45 entrevistas con líderes comunitarios y otros actores clave en ocho países.
La mayoría de las personas encuestadas fueron mujeres (74 %), mientras que el 88 % de los jefes de hogar eran hombres.
Entre los hogares participantes:
• 36 % pertenecían a comunidades de acogida.
• 30 % eran personas refugiadas.
• 20 % eran personas desplazadas internas (IDP).
• 14 % correspondían a personas apátridas, retornadas u otros grupos vulnerables.